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Los mejores discos del año.

No hay…

Este año, a pesar de que hubo muchos buenos actos (y de verdad, muy buenos), la música de este pais, ha caido en un punto de autocomplacencia. Los eventos y en general la calidad de la escena musical de este pais ha perdido el impacto de años anteriores y peor aún, ha caido en retrocesos.

Las empresas de eventos, particularmente OCESA, se han encargado de que los eventos de este pais sean caros y sin propuesta, reciclando bandas que son antediluvianas y hace años no han tenido éxitos, mientras dejan pasar oportunidades para traer a bandas nuevas de calidad o tratando como platos de segunda mesa a los actos nacionales emergentes. Las empresas independientes dejaron de preocuparse acerca de ser una alternativa para eventos de bajo perfil y se volvieron más organizadores de convivios personales con precios caros y poca calidad en las presentaciones de los eventos.

Esta escena ha olvidado que su base mas fuerte está en los jóvenes, aquellos que viajan en camión, en metro, que asisten a la escuela y que no tienen ingresos, que son los que más se emocionan con lo nuevo y los que tienen más deseos de escribir, se han olvidado que este no es un país con sistemas de transporte seguros y confiables y que ahora un traslado en taxi a la salida de un evento puede costar hasta mas que el boleto de entrada al evento.

¿Y la gente? bien, gracias, queriendo lucirse en cada evento con sus fotos en Facebook o Instagram, no bajando sus celulares, queriendo subir todo el concierto en youtube, yendo a socializar y hablar en voz alta cuando una banda esta tocando. Los medios electrónicos de música están mas interesados en sus patrocinios que en refljear lo que supuestamente los hacia diferentes a los medios tradicionales, poco a poco la gente pretendiendo hacer periodismo amateur sincero se volvieron publirrelacionistas de tercera para las marcas y sus eventos, a cambio de botellas de alcohol o de que les paguen viajes a Coachella bajo la excusa de “reportar lo más reciente”

Por eso en protesta, este año no haré una lista de los mejores discos del año, para reflejar como ahora en el negocio de la música, la música ha sido lo menos importante, las bandas y artistas estan siendo usados como moneda de cambio entre compañias para ver quien jala más, quien vende los boletos mas caros para el evento más exclusivo, quien sobrevende su evento mejor y pone en riesgo al público. Los conciertos en México dejaron de ser esos maravillosos rituales de concurrencia y explosión musical y han pasado a ser eventos para socialités de godinez de poca monta. Nos han robado la música, y hoy guardamos un año de silencio por ella.

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